Lunes, dos de marzo del dosmilnueve.
Estamos ya en el mes de marzo, así que la foto es para el mes del almanaque.
Y es que estoi pasando por una profunda crisis creativa i no sé ni qué musica poner ni qué foto de la semana elegir. Estoi ya en mi casa por fín, así con tanta mudanza la mente seguramente la tendré en otra parte i tengo la cabeza llena de cosas.
Estoi pensando incluso en eliminar [ www.cicloturismocordoba.com ] por un tiempo, no me siento capacitado para mantener esto. Se me quitan las ganas por momentos.
Hablando estrictamente ya de la foto, los protagonistas, que no quiero quitarles mérito, son mis amigos carteyanos, con Juan José en el centro, José Miguel a su izquierda i Antonio a su derecha. Ahora son como unos siete-ocho los carteyanos en la peña, pero los primigenios son éstos. Además les tengo cariño pues entraron Juan José i José Miguel qué YO sepa, el mismo año que YO.

Lunes, nueve de marzo del dosmilnueve.
Por fin pude salir con la peña, así ayer domingo fué mi primer día con la peña.
Y lógicamente me queda, como bien se ve en la foto, el ir a rueda, porque esta gente VAN TODOS MUI DEPRISA, i sólo toca perseguir. Y de conversación cortita, con lo bonito que sería el ir charlando con los demás. Pero bueno se disfruta igual, además el reecontrarse con gente a la que llevas tiempo sin ver da gusto.

Lunes, dieciséis de marzo del dosmilnueve.
Ayer domingo no salí ni con la peña ni la bici ni nada, puesto qué fui a donar sangre a la mañana. Y después de donar, en doce horas, no puedes hacer ejercicio físico ni grandes esfuerzos.
Donar sangre es algo qué todo mundo debiera hacer, además los requisitos son mui simples, no piden nota para entrar como en la universidad. Sólo te piden pesar más de cincuenta, no tener anemia, i no ir de señoritas malas, no sea qué tengas el VIH ó el Sida ó alguna enfermedad venérea que puedas transmitir al donante, entre otras.
Aunque la donación tuvo su alteración, i no me "desvirgué" tranquilo, pues mi amigo Manolo, con quién iba a este deber ciudadano tuvo un pequeño mareo con carajaso en el suelo incluido, cayendo con la cabeza casi, aunque, por suerte, no es nada.
Desde la pequeña tribuna qué me proporciona la página, pido a todo mundo qué pueda, qué vaya a donar sangre, cosa solidaria i bastante necesaria. Además es fácil que alguna vez tengamos qué usar una transfusión de sangre.
Tienen qué analizar mi sangre, para ver si vale, i saber cuánto de medio muerto, ó entero estoi, pero si no voi una primera vez, no sabré jamás si mi sangre sirve ó no.
HACEROS DONANTES DE SANGRE, por favor. Es más fácil qué escribir un libro i cuesta menos trabajo qué subir el Portalet, pues lo haces tumbao.... Además para uno mismo viene bastante bien, pues es cómo cambiar el aceite.

Lunes, veintitrés de marzo del dosmilnueve.
La empresa "El Descanso Eterno" quebró el año pasado. Ahora el traspaso lo ha cogido una nueva persona. La imagen de la empresa ha renovado, tienen mejores maderas, puntas no mohosas, una furgoneta más amplia para cadáveres anchos i bolsas térmicas más grandes, ahorrando así en ataúdes.
Por tener tiene hasta dos comerciales, Antonio Polonio i Francisco Javier Lucena, qué hacen las veces de enterrador cuando falta el "jefe" i son los representantes oficiales de la empresa "El más allá S.A."
Incluso en cada salida, por lo bajini, vaticinan a quién van a amortajar, i no suelen fallar. Con gente así, no apetece salir jaja.
Como véis en la foto, el encargado, amo, dueño i señor de "El más allá S.A." es Alfonso Sanabria, el chaval.

Lunes, treinta de marzo del dosmilnueve.
Ayer ví el mar, la mar. Para mí el mar es algo maravilloso, mágico, desconocido. Con su inmensidad i su grandeza para mí representa libertad, calma i sosiego. Me inspira algo de soledad también. Y eso qué NO SOI NADA DE AGUA, soi más de secano....
Me gustaría sentarme frente al mar, respirar su brisa, i evadir pensamientos.... El mar, la mar, la inmesidad de su agua, el vaivén de las olas, su sonido, su luz.
Y aunque NO ME GUSTA ANDAR, me gustaría pasear descalzo sobre la arena i respirar paz, la paz de las olas.
Y perder la vista en la mar, i pensar dónde termina esa inmensidad de agua, de tanta agua salada.
Pero como ayer no iba sólo no pude hacer nada de lo antes mencionado.
Porque ayer fuimos dos montillanos i un castreño -el que suscribe- a Málaga a dar pedales con el Club Ciclista Veleño, una salida suya de domingo. Haríamos unos ciento veinte-treinta kilómetros en cinco horas i cuarenta minutos. Y todo porque había que regresar al coche qué lo dejamos aparcado frente al Faro de Torre del Mar. Lo de ayer fué dando continuidad a la quedada que ya hiciéramos el año pasado, a la qué acudimos más de los nuestros i más de los suyos.
Puedes ver la totalidad de las fotos en el Bar de Moe.


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