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Como es costumbre a la marcha de Cabra, en el mes de septiembre, vengo con pocas horas de sueño, casi con resaca, que el güaitlabel con sevená, está mui rico en el pose, i gusto de salir por las noches i esas cosas de jóvenes.... Tenía una apuesta con mi colega Gregor, i su empeño (como tantos) en que me cortase la coleta. La apuesta consistía en que si el llegaba antes que YO a meta, en la Ermita de la Sierra en Cabra, después de subir el puerto me cortaba la coleta, pues resultaba perdedor, pero si llegaba YO antes, él se dejaba los pelos largos. Amén de una borrachera a medias entre ambos, que aún no ha llegado a realizarse, pues él en Baena, YO en Castro del Río, con automóvil de por medio es difícil reunirse. Gané la apuesta i no tuve que cortarme la coleta, pero el apenas se dejó los pelos largos, pues en la oficina, en su trabajo, me contó (no sé si creerlo) le echaron la bulla, i tuvo que pelarse. Como globero ataqué muchas veces subiendo el mojón en pos de acelerar el ritmo en el grupo i soltarlo (incluso canté a su lado para transmitirle fortaleza, que iba fumando vamos) pero no lo conseguí, aunque lo desgasté, pues justo al tomar a derechas para entrar al puerto de la Ermita, i subir los siete kilómetros, ataqué en el grupo en el que viajaba i conseguí soltarlo unos metros, que fuí aumentando durante el resto de la subida. Aunque la coleta me la corté un par de años después, POR PROPIA VOLUNTAD i encontra de los deseos de mi mamá, que no quería que me la cortase, todo hai que decirlo. Y no es que haya donde vacilar, pero llegué delante de él, i de Paco Morales.... Clica en las miniaturas para ampliarlas. |