¿Qué tal por ahí arriba Pedro? ¿Has visto ya a Pepe Risi ó a mi admirado Antonio Rivera Crespo, Peito? Ó a mi chacho Paco, porque claro, la buena gente tiene que estar junta. Seguro que el Tío Risi sigue abrazado a su Gibson negra, tocando con esa magia que sólo él tenía. El Peíto seguro que cantando por Raphael.... Si ves a mi abuela Carmen, dile que me guarde lacasitos, que los suyos de la Calle Córdoba, sabían genial a mis cinco años.... Que sepas que intento recordarte, a pesar de las lágrimas, con una sonrisa, porque no sea que te enfades ó algo, no quisiera YO eso. Y en el fondo, aflora en mí, una sonrisa. Siguiendo tu ejemplo i consejo, tus amigos volvieron a organizar la marcha, como sólo saben, de forma EXTRAORDINARIA, cuidando todos los detalles, no nos faltó de nada, tuvimos de todo. Aunque la eterna carretera a Pozoblanco desde Villaharta estaba ahí todavía, i la subida a Obejo también.... Porque dice tu buen amigo Julián que sin esas carreteras, la marcha no tendría gracia. Pero también había mui buenos avituallamientos, amables voluntarios, comida exquisita.... Tu recuerdo estuvo siempre presente en todos nosotros, más allá de los crespones negros que lucíamos algunos, tu sonrisa estaba constantemente en nuestra mente, en cada curva de la subida a Obejo, llegando a Villaharta, porque gustaba ver una sonrisa así, tan limpia i pura, tan sincera. ¿Sabes? Ví a tus amigos bastante enteros, aunque seguro que la profesión va por dentro, apenas los ví llorar, los ví más sonreir, aunque a veces era difícil no llorar. Te hicieron un pelotaso de homenaje antes de los trofeo, si llegas a estar hubieras dicho, venga coño, vamos a lo que de verdá importa.... Pero no, tu amigo Juan leyó unas sentidas palabras i el mugli lloró. Marta, tu hija, leyó unas emocionantes palabras i el mugli lloraba más todavía, cuando lo que quería era sonreir, para recordarte con una sonrisa, pero era incapá. Cerré los ojos, i recordé momentos -pocos, deberían haber sido más- vividos contigo, pero no podía sonreir, sólo lloraba, me vacié en lágrimas, pero sólo quería llorar, era mucha la tristeza que tenía. Y el mugli no era el único allí que lloraba. Le dieron un ramo de flores a tu mamá, tu papá, tu hermano, a tu Mari.... Fué mui bonito. De cómo me fué a mí sobre la bici poco te puedo contar, que otra vez fuí tirando fotos, como es costumbre en mí, i que por ejemplo hice una HORA MÁS EXACTAMENTE por ejemplo que Jose Antonio Carmona, a quién aquí felicito una vez más públicamente, a ver si me da una poquita de su clase, que falta me hace.... Empezé tranquilo, el último, con la ambulancia, pensando más en la subida a La Chimorra i llegar medio entero que en estar más alante. Cuando quise apretar, saliendo de Villanueva ya era tarde. La subida a Obejo, a mi parecer la hice mejor que bien, así como la de Villaharta i los treinta i tres kilómetros interminables de esa pestosísima carretera a Pozoblanco, que no se me hicieron tan largos. El ver a mi amigo Javi, que tenía un avituallamiento montado, me alegró mucho, la cerveza qué con ellos tomé, me sentó sicológicamente genial. Bueno Pedro, que sepas, que te recuerdo con una sonrisa, como debe ser. Siempre a tu rueda. Pulsa sobre las miniaturas para ampliarlas. |
